Restaurante Gutierrez Playa

Por tercer año consecutivo y camino de convertirse en tradición, el último día del mes de Julio y frente a la bahía de nuestra capital, en el Paseo al que da nombre nuestro más ilustre contemporáneo paisano Antonio Banderas, la Academia Gastronómica de Málaga convocó a sus miembros a un encuentro con los sabores marineros de siempre. Y es que tradición para Málaga y los que nos visitan también es disfrutar de los popularmente conocidos “chiringuitos” en los meses donde el calor más aprieta y la R se ausenta.

Pedro Gutiérrez, uno de los hijos de Francisco Gutiérrez, fundador de Pescaderías Familia Gutierrez, capitanea este barco, con aires muy marineros tanto en la decoración como en la carta, que con la filosofía y estilo del chiringuito de siempre, más parece un restaurante, pues su salón bien acondicionado y su terraza son muy adecuados y se complementan con el añadido de las tradicionales hamacas, ofreciéndonos la posibilidad de disfrutar de un excelente día de playa muy cerca del centro de nuestra ciudad.

chiringuito gutierrez playa

La vitrina expositora que siempre tiene bien surtida Gutiérrez Playa nos daba la bienvenida en la entrada principal, donde en la barra pudimos refrescar las gargantas con cervezas, tinto de verano, blanco y manzanilla, que en un Julio de los más calurosos que recuerde siempre son de agradecer, aunque por fortuna no nos acompañase el terral que días antes habíamos tenido que soportar. La estructura de madera y una mesa imperial, que siempre resulta agradable y aporta un empaque añadido, nos esperaba para ofrecernos el menú que la lonja de Málaga y Fuengirola, de la que se surte Pedro, nos tenía preparado para esta ocasión

Unos estupendos Boquerones en vinagre, tiernos, jugosos, delicados y con el punto de acidez adecuado abrían el almuerzo. Marinados en vinagre con ajo y perejil y regados con un buen oliva invitaban a empezar la navegación, pues los “barquitos” salieron a faenar y dar buena cuenta con el pan de cada uno de los académicos. Sobresalientes la calidad del boquerón y su elaboración.

Hay un dicho popular que dice “La mujer y la sardina cuanto más pequeña más fina” y es que la sardina de Málaga se caracteriza por ser más pequeña y plateada y de un sabor extraordinario y éstas lo fueron. Manolitas en espeto como Dios manda, huelgan los comentarios.

La mejores gambas que se pueden comer en Málaga son las Gambas de Málaga y si son frescas, a la plancha con el toque de sal adecuado y frente al mar, las sensaciones se multiplican. Las he comido mejores en este chiringuito pero estaban muy a la altura y todas las que hubiesen llegado se habrían terminado. Ya tenemos una excusa para volver.

Sabemos que las Almejas no siempre han sido apreciadas en nuestra tierra y de ahí la expresión del “chupa y tira” que hace referencia a la precariedad de su alimentación. Afortunadamente esto ha cambiado y bien libres de arena y con el paso de la mar a la cocina llegó a la mesa, de buen calibre y mejor sabor y con un fondo marino que de nuevo sacó a “ la flota academica “ a faenar y que dejó a la marea en su momento más bajo del día. De nuevo un sobresaliente.

calamaritos Gutierrz Playa

Y que hay de un buen almuerzo a base de pescaito y mariscos sin una buena Ensalada de Pimientos Asados. Rojos y carnosos, bien elaborados y condimentados. Pena que no le acompañase una buena ración de chanquetes, que recuerdos …

Y como exponente de la buena fritura de Gutierrez Playa Calamares, Boquerones Fritos y Adobo, tres imprescindibles de un ágape junto a la orilla que deben de tener el punto la frescura y calidad del producto y el punto de fritura, que en Málaga podemos presumir de saber darlo como en ningún sitio y que debe en parte el reconocimiento a nuestra coquinaria fuera de la provincia.

Dejo para el final y no porque se lo mereciera, una excelente Cigala cocida de la lonja de Fuengirola, de muy buen calibre y mejor sabor. Uno de los crustáceos más ricos y sabrosos y que contradijo la sabiduría popular que referencia que los mejores mariscos deben de comerse en los meses sin erre. Sólo una queja y es que siempre se dice que uno es soledad y tres multitud y es que más de uno de nosotros nos hubiese gustado nadar en la abundancia. No estaba prevista en el menú y aunque lo encareció su presencia estuvo más que justificada. De 10.

Y todo buen almuerzo tiene un dulce final y la Milhoja de Nata “made in Avila” lo fue y con el sabor de siempre. Ni los que no son muy dulceros se pudieron resistir. Muy buena.

La bodega muy fría, como tocaba, con Manzanilla La Gitana, elaborada en Sanlúcar de Barrameda a partir de uvas de la variedad Palomino Fino. Marqués de Riscal blanco 2014, que los académicos que tuvimos la oportunidad de visitar la Bodega el pasado mes de Junio bien conocíamos. Verdejo 100%, brillante de color amarillo pajizo Fresco y equilibrado e ideal para este almuerzo

Muy agradable almuerzo, muy malagueño, con una sala curtida y bien atendida. Pena el haber echado de menos a Pedro Gutiérrez al finalizar la comida para poderle hacer entrega del recuerdo que la Academia siempre entrega a los establecimientos que visita.

Academia Gastronómica de Málaga

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