Alberto Martín, jefe de sala del restaurante Skina, situado en Marbella y con 2 estrellas Michelin, tiene una filosofía de trabajo que se apoya en la hospitalidad como eje principal, y concibe una sala no solo como una ejecución técnica, sino como la capacidad de leer al cliente y hacer que se sienta cómodo desde el primer momento, pero con el nivel y el detalle que exige un restaurante de alta gastronomía.
Defiende un servicio cercano y cuidado, pero sobre todo natural, sin rigidez ni excesos, en el que la sala acompaña y explica, únicamente, cuando es necesario. Como el mismo nos comenta, «creo en una sala que acompaña, que explica cuando tiene que explicar y que sabe apartarse cuando tiene que apartarse«.
Como jefe de sala, y en estrecha colaboración con Marcos Granda, su labor se centra en que todo funcione con orden y coherencia: el equipo, los tiempos, la coordinación con cocina y, sobre todo, la experiencia del cliente. Cree firmemente en el trabajo en equipo, la formación constante y el valor de predicar con el ejemplo. Su objetivo en cada servicio es claro y directo: que el cliente disfrute, se sienta a gusto y se marche con la sensación de haber vivido una experiencia completa y bien medida de principio a fin.