¿Qué sería de la gastronomía malagueña sin su aceite de Oliva Virgen Extra? Málaga destaca en la producción del oro líquido y sus almazaras, cada vez más conocidas y reconocidas dentro y fuera de nuestras fronteras, nos ofrecen un aceite de gran calidad.
Las almazaras Finca La Torre, Hacienda de Colchado y El Labrador, son las ganadoras en 2025 del Premio Sabor a Málaga al Mejor Aceite de Oliva Virgen Extra de la Provincia. Además, han recibido accésits las almazaras Terraverne, Molisur y SCA San Isidro. Pero son muchas las almazaras de AOVE que destacan por su calidad.
Las variedades más importantes de Aceite de Oliva Virgen Extra en Málaga son la hojiblanca, la verdial de Vélez, la nevadillo, la lechín de Sevilla y la manzanilla Aloreña. Parte de su producción está protegida bajo la Denominación de Origen de Aceites de Antequera.
El aceite hojiblanca, especialmente abundante en la vega antequerana, es uno de los más importantes, no solo en Málaga, sino en Andalucía.
La variedad más abundante en la provincia de Málaga es la manzanilla aloreña, conocida sobre todo por su uso como aceituna de mesa.
Además, existen otras variedades más secundarias como la campiñesa, la koroneiki, la picuda, la vidueña, la nevadillo blanco, la pico limón, la cornicabra, la arbequina la picual o la gordalilla, entre otras, repartidas por otros puntos de la provincia de Málaga.
Cada vez más almazaras malagueñas se apuntan al oleoturismo y ofrecen visitas para conocer cómo es la producción del aceite de Oliva Virgen Extra entre un consumidor especializado y cada vez más exigente interesado en descubrir en primera persona cómo es la extracción de esta joya culinaria.
El aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de la dieta mediterránea y un alimento clave, tanto por su sabor como por sus propiedades. Se obtiene únicamente mediante procesos mecánicos y en frío, lo que permite conservar intactos sus nutrientes y su carácter natural.
Uno de sus principales beneficios es su alto contenido en grasas saludables, especialmente ácido oleico, que contribuye a mantener niveles adecuados de colesterol y a proteger la salud cardiovascular. Consumido de forma habitual, ayuda a reducir el colesterol LDL y a aumentar el HDL, conocido como colesterol “bueno”.
El aceite de oliva virgen extra es también una fuente natural de antioxidantes, como los polifenoles y la vitamina E. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo, protegen las células frente al envejecimiento y tienen un efecto antiinflamatorio beneficioso para el organismo.
En la digestión, su consumo favorece el buen funcionamiento del sistema digestivo, estimula la secreción biliar y contribuye a una mejor absorción de vitaminas liposolubles como la A, D, E y K. Además, es un alimento bien tolerado y fácil de integrar en la dieta diaria.
Otro aspecto destacado es su papel en la prevención de enfermedades crónicas. Diversos estudios lo asocian con un menor riesgo de problemas cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertas enfermedades neurodegenerativas, siempre dentro de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.
Más allá de sus beneficios para la salud, el aceite de oliva virgen extra aporta identidad y calidad a la cocina. Su uso en crudo o en elaboraciones suaves permite disfrutar plenamente de sus aromas y sabores, al tiempo que se aprovechan todas sus propiedades nutricionales.



