En colaboración con :

Patrocina :

El melocotón se convirtió en un cultivo destacado de Periana, municipio situado en la Alta Axarquía, desde mediados del siglo XIX. Según la tradición local, fue un vecino apodado “El Rojo” quien, tras un viaje a Argentina, trajo un hueso (o plantón) de durazno y lo plantó en la finca de los “Altabacares”. Con el clima benigno y tierras fértiles de la zona, ese melocotonero prosperó y pronto otros agricultores del municipio siguieron su ejemplo.

Desde entonces, el melocotón de Periana se ha convertido en uno de los productos agrícolas más reconocidos del pueblo. A lo largo del siglo XX, los melocotoneros gozaron de gran auge: en la década de los 70 llegaron a cultivarse unas 700 hectáreas dedicadas al melocotón y la producción anual alcanzaba las 4.000 toneladas.

El cultivo del melocotón en Periana ocupaba una parte importante de su economía agraria, junto al olivo y otros frutales. La fruta crecía gracias al clima templado de la Axarquía y a unas tierras propicias, que permitían obtener un fruto dulce y sabroso.

Sin embargo, en los últimos años la producción ha disminuido bastante. Factores como la falta de agua, la sequía y el auge de otros cultivos (olivos, árboles subtropicales) han provocado que la producción ya no alcance los niveles de antaño. Hoy en día, el cultivo del melocotón en Periana se considera residual en comparación con su esplendor pasado.

Aun así, hay agricultores que continúan cuidando sus melocotoneros, algunas producciones, en muchos casos ecológicas, y se mantiene viva la tradición.

El melocotón de Periana, también conocido popularmente como “durazno”, destaca por su piel aterciopelada, su pulpa jugosa y su sabor dulce, con un equilibrio entre dulzor y acidez que lo hace muy agradable al paladar.  Su piel normalmente presenta un color anaranjado, incluso dorado, y a veces con tonos rojizos. En cuanto a su aroma, posee un intenso perfume con notas de flores y miel.

En cuanto a composición nutricional, como otros melocotones, destacan por su aporte de fibra, potasio, magnesio y otros minerales; además de vitaminas, como la C, carotenoides, y un contenido antioxidante apreciable.

Tradicionalmente, la recolección del melocotón en Periana terminaba en lo que se conocía como “corrías”: mercados o subastas donde vendedores y compradores se reunían para comerciar la fruta. Estas “corrías” eran más que una venta: formaban parte de la vida social y económica del pueblo, con transportes a lomos de animales, trueques, cajas de fruta, mucho bullicio…

Hoy, aunque la producción es menor, todavía es posible encontrar melocotones de Periana durante su temporada —finales de junio a agosto— en mercados locales de la zona, en cooperativas o directamente a través de pequeños productores que los venden en fresco o a domicilio. Por ejemplo, hay ofertas de melocotón de Periana ecológico que se pueden encargar online, cultivados por agricultores locales que tratan de mantener viva la tradición.

Además, cada verano en Periana se celebra una fiesta dedicada al melocotón, donde se rinde homenaje a este fruto con degustaciones, concursos gastronómicos y actividades turísticas: es una buena ocasión para probarlo en su mejor momento.

El melocotón de Periana es más que una fruta: forma parte de la identidad del pueblo. Ha marcado generaciones, épocas de abundancia, ferias, subastas y tradiciones. Aunque su producción ha mermado, sigue conservando un lugar de honor entre los productos locales, especialmente para quienes valoran los sabores auténticos del campo malagueño.

Hoy, su cultivo representa un ejemplo de agricultura de montaña en la Axarquía, al igual que el olivar, y una oportunidad para quienes apuestan por productos locales, de temporada y de calidad.

¡Estás a un paso de convertirte en uno de los grandes nombres de la fritura malagueña!

Si crees que tu fritura tiene ese punto justo de sabor, textura y tradición que la hace inolvidable… este concurso es para ti.

Completa el siguiente formulario y entra en la selección de participantes del II Concurso de Fritura Malagueña.
¡La Costa del Sol está lista para probar tu receta!